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Niños de África te sorprenderán cantando la Guadalupana

ZAMBIA, 14 Oct. 16 / 08:01 pm (ACI).- Este conmovedor video fue grabado en la comunidad de Soopu, en Zambia, durante un viaje al África realizado este año por 11 misioneros mexicanos de la Universidad de Monterrey, quienes se sumaron por seis semanas a los proyectos de ayuda y evangelización de las diversas congregaciones de la Iglesia en ese continente.

“Soopu es una comunidad muy alegre, que todo el día está cantando y tocando tambores. Nos llamó la atención que en la ciudad más cercana, Mongu, existe una iglesia llamada Santa Agatha que guarda una imagen de la Virgen de Guadalupe. Por ello decidimos aprovechar la ocasión y cantar la canción de La Guadalupana. Hubo una respuesta positiva hacia la canción durante la Misa y después decidimos enseñarla en la tribu”, dijo en diálogo con ACI Prensa la misionera, Ana Luz Sánchez.

 

El trabajo de este grupo fue encaminado por congregaciones como las de las Hermanas Misioneras Combonianas, Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado y Hermanas de la Santa Cruz.

Sobre el uso de la canción “La Guadalupana”, la joven misionera explicó que “en Zambia hay más de 70 tribus diferentes y cada una tiene su propio lenguaje. A pesar de que el lenguaje oficial es el inglés no toda la comunidad lo habla, y los que sí, tienen dificultades para dominarlo. Por ello tuvimos que darnos a entender como podíamos: con señas, imágenes o palabras”, e incluso canciones.

Ana relató que el trabajo de los misioneros se basó en ayudar a la comunidad en todo lo que pudieran “ya sea trayendo agua de un pozo, jugar con los niños, y por supuesto, evangelizar”.

Hoy puedo afirmar que verdaderamente encontré a Dios en aquel lugar, porque es imposible no verlo en esas personas. Ellos me enseñaron a vivir sin apegos, porque es gente que vive feliz a pesar de que no tienen ningún tipo de riqueza”, aseguró la misionera.

 

“Ellos aman a Dios con todo su corazón, le dan gracias por un nuevo día y por cada pequeña cosa que reciben. Ir de misión generó en mí un enorme agradecimiento por mi vida, un increíble amor a Dios, acompañado de un enorme compromiso en la caridad y obrar en su nombre. Ir de misión es dar un poquito de ti, darse cuenta del mal que sucede en el mundo, y que hay gente que está sufriendo y que necesita de nosotros para aliviar un poco su dolor”, añadió.

 

En una ocasión Ana llegó a sentirse desanimada al creer que su trabajo era insuficiente, no obstante apareció un anciano de una comunidad alejada que le dijo: “Gracias por venir aquí. Ustedes nos inspiran. Al venir aquí nos hacen sentir que nosotros también importamos, que sí le importamos a alguien”.

“Realmente esas palabras tocaron mi corazón y me hicieron entender que si bien no se pueda cambiar el mundo para una persona, sí se puede hacer algo por ellos, y eso es hacerles saber que ellos sí importan. Hacer por ellos lo que podrías hacer por ti, amarlos como a ti mismo”, añadió Ana.

 

 

Soopu es una comunidad muy alegre, que todo el día está cantando y tocando tambores..