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Victorias conseguidas por el Poder del Rosario

Se cuenta que a través del rezo del Rosario se vencieron guerras que querían acabar con el cristianismo como la batalla de Lepanto, por lo que el Rosario hace a los cristianos victoriosos.

En 1571 la cristiandad era amenazada por los turcos. El Papa San Pío V pidió a todos que rezaran particularmente el Rosario para obtener la victoria, y la victoria se obtuvo. Fue cuando, por decreto del Papa Pío V se instituyó la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias y agregó a las Letanía de la Santísima Virgen el título de “Auxilio de los Cristianos”.

Lo acontecido en Lepanto por intercesión de la Virgen y el rezo del Rosario se repitió en Viena y en Polonia, donde en agradecimiento a Nuestra Señora por la victoria obtenida, se estableció la fiesta del Dulce Nombre de María. Lo mismo sucedió en Rumania. Se atribuye al Rosario la victoria de los cristianos en la batalla de Temesvar (en la Rumania moderna), el 5 de agosto de 1716.

 

El 6 de agosto de 1945, en Hiroshima, como resultado de la explosión de la bomba atómica, todas las casas en un radio de aprox. 2.5 km del epicentro fueron destruidas, menos una. Era la casa de una comunidad de padres jesuitas quienes todos los días rezaban el Rosario.

En la otra ciudad devastada por la bomba atómica, Nagasaki, San Maximiliano Kolbe había establecido un convento franciscano que también quedó intacto. Allí se rezaba diariamente el Santo Rosario.

 

Desde el punto de vista secular es incomprensible la liberación de Austria del poder soviético el 13 de mayo de 1955. Las tropas soviéticas se retiraron sin explicación. Se había formado una cruzada de reparación con el Santo Rosario implorando intercesión de la Virgen de Fátima. En Septiembre de 1948 comenzó la Cruzada de Reparación del Santo Rosario en una iglesia de Viena. La Cruazada incluía confesión, bendición los enfermos, el Santo Rosario y se coronaba con la Santa Misa. El Padre capuchino Petrus Pavlicek llamaba a estas devociones “asaltos de oración”. “La paz, es un regalo de Dios y no de los políticos”, le decía a sus compatriotas y los regalos de Dios se obtienen con la oración que asalta al Cielo como los soldados asaltan un fuerte con confianza y determinación. Ante la gran sorpresa de todo el mundo los soviéticos anunciaron en abril que sacarían sus tropas de Austria en el plazo de tres meses. El 15 de mayo, las fuerzas aliadas que ocupaban Austria firmaron un tratado garantizando su independencia. El 26 de octubre de 1955 partió el último soldado ruso del suelo austriaco. En Viena las multitudes marcharon en procesión con rosarios y antorchas agradeciéndole a la Virgen de Fátima la liberación.

 

En 1946, los holandeses y los ingleses atacaron cinco veces a Filipinas con fuerzas navales superiores a la de los defensores españoles y filipinos. Pero no pudieron vencerlos porque antes de cada encuentro el pueblo de Manila honró a nuestra Señora en con el Santo Rosario pidiendo su intercesión poderosa y su protección.

 

Y Juan Pablo II, conocedor del poder Rosario que hace ganar batallas contra el mal y obtener la paz, nos dice: “Cuántas veces a lo largo de la historia, la Iglesia ha recurrido a esta oración especialmente en los momentos de particular dificultad! El Santo Rosario ha sido instrumento privilegiado para evitar el peligro de la guerra y obtener de Dios el don de la paz. La Virgen al aparecerse en Fátima a los tres pastorcitos hace ya casi cien años ¿no pidió el rezo del Rosario por la conversión de los pecadores y la paz en el mundo?

 

Es que para Juan Pablo II, el Rosario es instrumento privilegiado para obtener la victoria y para obtener el don de la paz. En 2011 tras el terrible atentado del 11 Septiembre, el Papa pidió:

 

“Deseo encomendar a la oración del Rosario una vez más la causa de la paz. Estamos ante una situación internacional llena de tensiones, en ocasiones incandescentes. En algunas partes del mundo, donde el enfrentamiento es más fuerte -pienso en particular en la martirizada tierra de Cristo- se puede constatar que poco sirven los intentos de la política -siempre necesarios- si los ánimos permanecen exacerbados y no son capaces de una nueva mirada de corazón para retomar con esperanza el dialogo.

 

Buscando el dialogo y con este la unión de los pueblos, es decir la paz tan ansiada por todos, pero poniendo únicamente la esperanza de la victoria sobre el mal en Dios, se alcanzarán los frutos buscados; por el contrario sin el recurso humilde a Dios, nada se logrará de bien, sino sólo aumentar la tensión, la guerra y el terrorismo.

 

Ahora bien, ¿quién puede infundir estos sentimientos? ¿No es acaso Dios? Es más necesario que nunca que se eleve a Él desde todo el mundo la incoación por la paz. Precisamente en esta perspectiva, el Rosario se revela una oración particularmente indicada. Construye por la paz, pues al mismo tiempo que hace un llamamiento a la gracia de Dios, siembra también en quien lo reza esa semilla de bien, de la que se pueden esperar los frutos de justicia y de solidaridad en la vida personal y comunitaria.

 

Pienso en las naciones, pero también pienso en las familias. ¡Cuánta paz se aseguraría en las relaciones familiares, si se retomara el rezo del Santo Rosario en familia!”

 

¡Cree en el poder del Rosario, con él puede lograr grandes victorias, puede alcanzar la paz de su corazón y la paz de su familia!

 

-Textos obtenidos del libro “El Rosario tiene poder” de P. Carlos Tirana Eudista

En 1571 la cristiandad era amenazada por los turcos. El Papa San Pío V pidió a todos que rezaran particularmente el Rosario para obtener la victoria, y la victoria se obtuvo